No sé qué pensar ahora que te has ido. No sé...Puede que no haya disfrutado de la despedida, simplemente por el hecho de serlo. Pero lo hice.
Ahora no dejo de pensar en la primera vez que te conocí. Fue hace diez años, y yo era pequeña, o sí, muy pequeña. Los párpados me pesaban, pero seguí a tu lado hasta el fin de nuestro encuentro ese día, porque, en el fondo sabía que era algo maravilloso, un mundo en el que me encontraba a gusto, pero aun era pequeña para darme cuenta de que ese momento, esa primera vez en la que te vi, iba a ser algo que duraría durante años, muchos años y espero que así siga siendo.
En ningún momento de nuestro primer encuentro tuve miedo, de hecho, me emocioné bastante en tu presencia. Nunca tuve ganas de salir corriendo a casa y llorar porque todo lo que había ocurrido en esa primera visita me había aterrorizado. Puede que mi falta de cobardía fuese un signo de que nuestra relación iba a durar más tiempo del que en esos momentos compartíamos.
Llegó a su fin y yo volvía a casa. Me caíste bien, me gustaste, pero solo eras un conocido al que saludaría cada vez que lo viese por la calle. Aunque, después desapareciste y no te vi más…
Un día, como otro cualquiera, salí a disfrutan en compañía de unos buenos amigos y apareciste tu, sin previo aviso. No quería ir a verte, no quería, prefería divertirme con otra cosa, donde tú no estuvieras…imagínate qué hubiese sido de nosotros si yo, y mis compañeros, no hubiésemos querido estar contigo. Jamás hubiese sido ni la mitad de feliz que soy hoy gracias a ti.
Entonces decidimos estar contigo, compartir un par de horas en tu presencia. Y disfruté y esta vez era lo suficientemente mayor como para demostrarlo, sin embargo, fui estúpida al principio al rechazarte. En ningún momento me llegaste a dar miedo, solo me enamoraste cada minuto más y más con tu valentía. Pero llegó el final del encuentro, y sabía que no iba a ser el último.
A partir de este momento, empecé a contar el tiempo que faltaba para verte. Estaba atenta a todo, solo para saber de tu existencia y de nuestra próxima cita.
Y llegó al cabo de un año…solo un año. Yo había crecido y tu también, más de lo que yo había imaginado.
Esta vez sí que me conquistaste y supe que no era una simple relación, no era que me gustases un poco, sino más de lo que me imaginé. Sabía que mi vida había cambiado y todo gracias a tu simple existencia.
Y me acompañaste en mis momentos de soledad; por no parar de pensar en ti, más de una persona se enfadaba, pero yo seguía sonriendo, porque era feliz y nadie podía cambiarlo. De hecho, nadie podía entenderme, porque esto era algo único que sentía, solo unos pocos a mi lado lo comprendían, sabían lo maravilloso que eras. Aunque yo vivía en un mundo solo con tu existencia.
Llega nuestro cuarto encuentro. Un encuentro sorprendente, algo magnífico; solo tú y…ese otro, del que me compadezco ahora mismo…Me dejaste con un extraño sabor de boca en este encuentro, te despediste de una manera…Solo me diste más ganas de verte, más y más…todo era increíble, no podía creer lo que pasaba. En primer lugar, habías cambiado, no eras el niño mono que conocí, ahora eras mayor (como yo, que también había dado un notable cambio en mi persona) y tenías otro tipo de gustos. Me gustaba el cambio. Y también tus pesadillas se volvieron reales, aunque no lo supieses hasta el final.
Viví intrigada hasta nuestra quinta cita, a la que estuve la primera, claro. Ya me había dado cuenta de que éramos muchos los que te amábamos.
No lograste encantarme tanto esta vez, había pensado que te lucirías más. No obstante, la verdadera decepción llegó cuando te vi por sexta vez… vaya encuentro más tonto. Se habían inventado todo, sabía que no eras así, no me gustó. Hubo muchas pérdidas, pero una fue la que más me dolió. La de nuestro amigo. No me la esperaba, pero fue muy dolorosa.
Por muy asqueroso que fuese este encuentro, me dejaste más intrigada aun para el séptimo…el último.
Pasaron dos años antes de volverte a ver. Como tú, yo había cambiado mucho, en todos los sentidos. Había madurado, crecido…y estaba lista para acercarme más a ti. Y en estos dos años decidí aprender todo con respecto a ti, enterarme de lo que no me habías contado en nuestras visitas….todo.
Debido a esto, te quise más de lo que te quería antes, mucho más. Encontré nuevas cosas que no sabía, me enamoré de más de una persona, de montones. También tuve la oportunidad de odiar incluso a los que tu más querías, lo siento, pero no me gustan. Tuve tiempo de llorar muchas pérdidas. Pero tú siempre fuiste el mejor para mí, el único.
Tras todo, era tu final y no íbamos a ver dos veces antes de decirnos adiós definitivamente.
El penúltimo de nuestros encuentros fue simplemente, mágico, como tu existencia. Fui muy preparada y ya no de la mano de mis padres, sino del brazo de otra gente como yo, personas que me entienden más que nadie, gente con la que, si no hubiese sido por ti, jamás hubiesen estado a mi lado.
Me hiciste llorar ese día, me hiciste reír y, cómo no, me volviste a dejar esperando a que nuestra despedida definitiva llegase, solo porque dejaste un vacío esta vez. Mentira, quería verte, pero no que te fueses de mi lado.
Faltaban meses; luego semanas; luego días; luego unas estúpidas horas; luego estúpidos minutos y segundos que me separaban de ti…todo era interminable, insufrible. Me daban igual los demás, pues éramos solo tú y yo en la lucha, nadie más.
Ese día fue el que más lloré, vi morir a muchos, muchos a los que yo amaba, en especial a uno. También me alegré de que, AL FIN, esos dos se diesen cuenta de que estaban hechos el uno para el otro.
Todos los secretos se revelaron y una gran persona quedó como el malo de todo esto, pero siempre supe que es buena persona, un gran sabio…creo que los demás nunca vieron que lo hizo por ti.
Fue maravilloso verte liberado de todo aquello que te impedía vivir, de aquel señor oscuro que te había arrebatado todo y que te había condenado a un destino donde solo uno de los dos podía vivir, Harry.
Ahora no logro convencerme de que te hayas ido, por eso creo que le quité importancia a nuestra despedida, porque he crecido contigo y me has hecho feliz en todo este tiempo. Cuando estaba sola, estabas ahí y me diste a una gran amiga, una persona a la que no cambiaría por nada y me seguiste dando amistades. Hiciste que me diese cuenta de la gran imaginación que tengo.
Me enseñaste mucho, y te doy las gracias. Pero, no eres tu al que se lo debo todo, solo gran parte, como a Ron, Hermione, FRED, George, DUMBLEDORE y tantos otros. Todo se lo debo a la persona que te creó, a J.K.
Sí, me considero una gran fan, me da igual lo que piensen los demás al verme con mi túnica y mi corbatita de Gryffindor, me da igual, pues estoy orgullosa de ser fan y sé que no ha acabado todo esto.
No es un “Adiós”, ni un “Hasta luego”, porque sigues ahí.
Publico esto porque siento que es el fin, aunque no lo sea. Soy una fan jodidamente orgullosa.