Corro, corro y corro, entre la penumbra. Algo me persigue, pero no sé que es.
No encuentro la salida y creo que me he vuelto a perder entre el laberinto de pasillos. ¿Cómo todo puede haberse enredado tanto? Antes parecía un camino sencillo, pero ahora no lo es.
¿Va a ser así a partir de ahora? Solo espero que no, pues siento presión sobre mis hombros...tantas melodías, que antes eran bellas, suenan a la vez, volviéndose escalofriantes sonidos de ultratumba.
Estoy buscando esa pequeña ventana con un poco de luz, solo una ventana que me indique la salida. Pero no veo ninguna y mi perseguidor me pisa los talones, oigo sus pasos cada vez más cerca de mí. Tengo miedo.
Noto como se me humedece la cara ¿sudor...lágrimas...sangre, puede ser?. A lo mejor lo es todo, puede que sea mi esfuerzo. Lo intento todo, pero no veo nada más que oscuridad, todo terriblemente oscuro.
Los pasillos parecen multiplicarse y el miedo a fracasar en mi intento ha ido a más...¿He de seguir con esto?
Pues sí, querida, sí. Tu sabes que puedes, recuerda todos esos buenos ratos, todos esos cumplidos, toda esa búsqueda de la perfección que realizaste dieron algo como resultado, aunque te lo esperases mejor, te sentiste orgullosa de tal hazaña. Y sabes que puedes conseguir la siguiente, por eso has de seguir corriendo, buscando la ventana, volviéndote más fuerte gracias a tu optimismo y esas ganas desesperadas de conseguir lo que deseas, de superarte, de llegar al final, junto a la ventana, abrirla y poder respirar ese aire de libertad que te espera fuera.
Sabes que podrás conseguirlo, pues eres tu la que lo va a hacer y nadie más. Puede que te tropieces al final, pero es que existe la ventana que te dejará libre. No te rindas, por muy horrendos que sean esos monstruos que te salgan en el camino, tu corre, corre por ti y no por nadie más...¿que esperabas? Es tu felicidad, no la de Paquito.
http://www.youtube.com/watch?v=UHvgAJe8bvM&ob=av3e

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